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Nueva sentencia en el caso “The Mercini Lady (No 2)”

KG BOMINFLOT BUNKERGESELLSCHAFT FÜR MINERALÖLE MBH & CO V PETROPLUS MARKETING AG (THE MERCINY LADY) (NO 2)
Demandante: KG BOMINFLOT, el comprador en un contrato  de compraventa internacional de mercancías concluido en términos FOB.
Demandado: PETROPLUS, el vendedor en dicho contrato.

Juzgado/Tribunal:
Queen’s Bench Division (Primera Instancia) - Hamblen J

Hechos:
Mediante contrato de compraventa de mercancías celebrado el 9 de enero de 2007, Bominflot (Comprador) compró a Petroplus (Vendedor) una determinada cantidad de gasóleo en condiciones FOB Amberes. Dicho contrato especificaba las características que debía tener el gasóleo en el momento de entrega, entre ellas en relación al contenido de sedimentos, pero no se decía nada acerca de su estabilidad. La calidad se especificaba que debía ser determinada por un inspector en el puerto de carga en función de las muestras tomadas del tanque en tierra, siendo los resultados de tal medición concluyentes y vinculantes para las partes, excepto en caso de fraude o error manifiesto.
De acuerdo con las estipulaciones del contrato, se tomó pues muestra del gasóleo antes de su carga en el buque, certificándose que cumplía con todas las condiciones contenidas en el contrato, y específicamente con la relativa a la concentración de sedimentos. Tras ello se procedió a su carga en el buque Mercini Lady el 17 de enero de 2007. Cuatro días después, a su llegada al puerto de destino, se comprobó que el contenido de sedimentos había variado y consecuentemente el comprador final, el Ministerio de Defensa español, rechazó la mercancía por no cumplir con las condiciones establecidas en el contrato. A pesar de todo, se logró vender el gasóleo a otros compradores, Manabaft, mediante contrato celebrado el 5 de febrero de 2007, aunque a un precio significativamente inferior. Este último acordó asimismo vender a Bominflot gasóleo que cumpliera con las estipulaciones contractuales para su entrega al Ministerio de Defensa español.

Objeto de la sentencia:
En una demanda de indemnización contra el vendedor por los daños causados por el alegado incumplimiento de la condición implícita por el artículo 14.2 de la Ley reguladora de la compraventa de mercancías en Inglaterra (Sale of Goods Act 1979, SGA 1979 por sus siglas en inglés), que establece que las mercancía deben ser de calidad satisfactoria en el momento de su entrega al comprador, los asuntos controvertidos eran:
1. La causa del alto contenido de sedimentos que se encontró en el gasóleo en destino. Concretamente:
- Si los altos niveles de sedimento eran consecuencia de que el gasóleo había sido contaminado a bordo del buque.
- Por el contrario, si el gasóleo era inestable en el momento de su carga/entrega. Y si este fuese el caso, si el gasóleo consecuentemente no era de calidad satisfactoria.
2. Si el gasóleo era de calidad insatisfactoria, si ello constituía un incumplimiento contractual, teniendo en cuenta que la concentración de sedimentos era una característica cubierta por una estipulación contractual.
3. La cuantificación de los daños.
4. Si las costas en que incurrió el demandante en el procedimiento contra el propietario del buque eran una consecuencia demasiado lejana (too remote) del incumplimiento contractual del vendedor como para generar derecho de resarcimiento.

Ratio de la sentencia:
En relación al ámbito de aplicación de la condición implícita por el artículo 14.2 SGA 1979, el juez Hamblen, siguiendo la opinión expresada obiter por el Magistrado Rix (Court of Appeal) en el primer juicio sobre cuestiones previas ([2010] EWCA Civ 1145), determinó que en caso de ser la inestabilidad del gasóleo un defecto latente y separado, que habría pasado inadvertido en los tests realizados para determinar si la mercancía cumplía con las condiciones contractuales, entonces sí que podría existir incumplimiento de la mencionada estipulación implícita por ley. Ese fue de hecho el presente caso y consecuentemente el juez rechazó la alegación del vendedor de que la inestabilidad estaba cubierta directa o indirectamente por las especificaciones contractuales relativas al contenido de sedimentos. Por el contrario, la inestabilidad era una característica diferente de la carga.
En lo concerniente a la valoración de los daños, de acuerdo con el artículo 53.3 SGA 1979, la medida usual en este tipo de casos es la diferencia entre el valor de mercado de la mercancía en buen estado y el de la mercancía dañada, ambos determinados en la fecha de entrega en este caso, la fecha de puesta de la mercancía a bordo del buque en Amberes, conforme a la cláusula FOB. Sin embargo, en el presente caso, el juez Hamblen, viendo que el defecto no fue patente hasta un momento posterior y que, una vez descubierto, el comprador actuó en todo momento de manera razonable, tratando de minimizar sus pérdidas, decidió que la fecha relevante para el cálculo del valor de la mercancía dañada debía ser la de reventa. Del mismo modo, y para evitar distorsiones de mercado, esa es la fecha en que había de calcularse igualmente el valor de la mercancía en buen estado.
Finalmente, en relación al resarcimiento de los daños, se establece que los gastos razonablemente incurridos así como las pérdidas que era previsible en el momento de celebración del contrato que se produjeran, cuando causados por el incumplimiento contractual del vendedor, son indemnizables.

Fallo:
1. El incremento en la concentración de sedimentos no fue consecuencia de ninguna contaminación sufrida a bordo del buque.
2. El gasóleo era inestable en el momento de la entrega en Amberes (lo que originó el referido aumento en el contenido de sedimentos) y, por tanto, no era de calidad satisfactoria ni apropiado para cualquiera de los usos para los que es normalmente vendido.
3. Dicha inestabilidad no era una característica de la mercancía que estuviera directa o indirectamente cubierta por alguna estipulación contractual en relación a los sedimentos. Por tanto, constituía incumplimiento de una condición implícita por ley en este tipo de contratos.
4. Los daños debían ser calculados con referencia a la fecha de reventa del gasóleo.
5. La decisión del comprador de oponerse a la demanda del propietario del buque en reclamación de las demoras y el flete (ya que se creía que el deterioro de la mercancía fue causada por las condiciones en que se realizó el transporte marítimo) es totalmente independiente del incumplimiento contractual del vendedor, y por tanto las pérdidas así sufridas  no son resarcibles.

En conclusión, el vendedor incumplió efectivamente el contrato y fue condenado a resarcir todos los daños alegados por el comprador, a excepción de las mencionadas costas.

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